24/01/10
Habian rosas en el piso y cada quien estaba vestido para la ocasión. Veíamos a tu mejor amiga, esa chistosa chaparrita de pelo corto negro y rizado curiosamente con un vestido de colores como los nunca usaba, predestinada a llevar el negro casi permanente en la piel. Veíamos también al otro lado de la moneda a tu mejor amigo, tu sabes muy bien de quien hablo, un moreno dicharachero con una sonrisa eternamente pegado a su cara, con su manera tan rara de hablar y de expresarse, atrapado entre telas de colores y unos lentes cuasi-redondos a lo Lennon. Yo no venia con gusto de guardar y mis pies descalzos y un pantalon desgarrado en el camino que habiamos recorrido juntos me sentaban bien en esta noche de libertad temporal, de eterna soberanía a lo correcto, a la paz, al amor, y las demas cosas que lo tienen a uno ocupado desde que se nace hasta que lo entierran 3 metros bajo la tierra. Indudablemente, claro, eras tu la mas bonita en tu propio territorio, creo jamas haberte visto en ese floral vestido que tan bien abrazaba tus caderas, era impresionante lo pura que te veias en ese atavio, y la combinación impecable de una banda cafinegra que te rodeaba la cabeza al nivel de tu frente y de cual se ataba un colgije con la forma circular de el icono de la paz.
Y reiamos y cantabamos, y nos veiamos a los ojos con los sueños detras, con la esperanza de comunicarse el uno con el otro y el otro con el uno. Habia que vernos, subidos al tejado con las manos entrelazadas, girando por razones desconocidas y la sutileza con la que al darte una flor te la colocaste dulcemente en el pelo, y esa sonrisa que con palabras es dificil describir, una sensacion de sensaciones, iluminada tenuemente con el alumbrar combinado de la luna, las velas y el reflejo de tus ojos. Parecias brillar ante aquel coctel de luces, brillabas desde adentro, escapando de cada poro un haz que me iluminaba mas alla de los huesos, mas alla de todo lo que nos seriamos capaz de imaginarnos.
La musica era capaz de despertar de nuevo los sentimientos y las notas que sobre nuestros oidos descansaban tenia que ser escuchada por quien estuviera dispuesto. El amor fue entonces gasolina y poder para el talento artistico que dormitaba bajo nuestra piel, y despues de tal inconcertante momento, nos dedicamos a enseñarle al mundo que lo que nos unia existia e invitaba a quien sea que quisiese a probar esto del afecto desenfrenado. Con guitarra en mano, y con inspiracion abundante, tenia a mi todo como via para mover el aire y asi crear las vibraciones tan claras de su voz. Dulce como la miel, puro como el agua, invisible como el amor mismo. Así era mi manera de enseñar al mundo, la primera vez que compartimos coda y fusa, notas, silencios, fermattas, triadas, Dos, Res, Mis, Fas, acordes, cejillas y sostenidos.
Por eso mientras ella cantaba y yo le acompañaba, descubri el verdadero significado de las constelaciones de tu piel.
lunes, 8 de marzo de 2010
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