martes, 22 de junio de 2010

Un no se que que que se yo.



Qué discos que escuchabamos en aquellos dias, ¿te acuerdas?
Las notas que salian de las bocinas antiquisimas siempre fueron nuestro tercer acompañante y era el que mas decidia lo que nos fuese a pasar o lo que fueramos a sentir, esta vez era una guitarra pero despues podria ser un saxofon o una lira, y ciclicamente ir cambiando de instrumento hasta llegar a una de aquellas big bands donde, con el traje gris, se le cantaba a las grandes musas de grandes caderas de las grandes ciudades.
En mas, nosotros eramos mas estridentes a la hora de besarnos apasionadamente y no faltaba nunca (o bueno, casi nunca) esas distorsionadas ondas de sonido que tanto enmudaban nuestros gestos y caricias.
En ese entonces, claro, las cosas era mucho mas simples y, por un lado, tu y yo aun teniamos la habilidad de poner nuestras iniciales juntas y sonreir al respecto.
Tal vez no era que anduvieramos en el amplio sentido de la palabra, pero algo que se sabia a anchas era que existiamos, poco a poco ibamos formando algo que se parecia a una relacion (como ellos le llamaban, los sordos, los mudos y los ciegos). Claro, tu sabras muy bien que es lo que hay que pasar para agarrar una comunicacion perfecta y darle vuelta y perderte entre las palabras.
Siempre pense, sabes,
que si bien la nuestra fue una hermosa relacion,
fue una que iba de atras para adelante,
siempre en reversa, por razon incomprendidas,
empezamos a bailar cuando la musica ya estaba en su climax y a punto de descender,
nos esforzamos lo maximo para poder movernos correctamente,
poco nos importaba lo que fueran a decir esos (los mismos sordos con los mismos ciegos y mudos)
empezamos siendo los mejores amantes
y poco a poco nos fuimos convirtiendo en simples desconocidos.
Como siempre dicen, todo lo que acaba tiene que empezar.

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